Conoce cómo influye el pasado de la antigua fábrica de papel de Gelida en el contexto actual
Como era habitual en la época, el devenir del Molí Nou estuvo estrechamente ligado a los vínculos familiares entre los industriales del sector. Tras su fundador, la gestión y la propiedad pasaron sucesivamente por manos de Miquel Elies, Joaquim Serra y, finalmente, la familia Jover. Este traspaso generacional permitió mantener viva la actividad durante más de un siglo, consolidando el complejo como una pieza clave del paisaje económico y social de la comarca.La estructura principal que ha llegado hasta nuestros días, levantada alrededor de 1900, es testimonio de esa etapa de madurez industrial. En la actualidad, el conjunto ha sido objeto de una cuidadosa revitalización: los espacios que antaño vibraban con el ritmo constante de la producción papelera han sido adaptados a nuevos usos, preservando su identidad y su carácter. Así, el Molí Nou continúa escribiendo su historia, convirtiéndose en un lugar donde pasado y presente conviven de forma natural.
En este nuevo capítulo, iniciativas como Amaru Antiques y La Gelidense Coworking forman parte de un ecosistema contemporáneo que ha sabido reinterpretar el lugar con sensibilidad y respeto. Proyectos diversos pero complementarios que comparten una misma voluntad: cuidar el entorno, preservar la herencia material del Molí Nou y poner en valor su patrimonio industrial a través de propuestas innovadoras, vinculadas a la creatividad, la cultura y las formas actuales de trabajar y habitar los espacios.
Visitar este complejo industrial de Gelida es hacer un viaje a un capítulo esencial de la historia local. Más allá de su función actual, el lugar invita a reconocer el patrimonio industrial y a imaginar la actividad que, durante generaciones, definió este rincón del Penedès. Es un testimonio físico de la transformación del paisaje y de la comunidad que lo habita.

